domingo, 12 de mayo de 2013

"Con todo el amor a la reparadora de mis sueños y fuente de mis respuestas"

No podía dejar de escribirle a mi madre hoy...  
Yo la he considerado toda la vida mi reparadora de sueños, porque cuando tuve las peores caídas de la vida... esas donde casi no queda nadie, excepto esos amigos de siempre que  se saltan cualquier situación para estar junto a tí; ella siempre se mantuvo al pie de los desvelos y en las horas más fuertes de melancolías.
Luego de ella morir me fui a uno de los mejores psiquiatras de la ciudad (siempre he sido una persona que se da cuenta- gracias a Dios- del momento en que está) pues me percaté que en ese momento sólo me salvava un buen especialista, buen especialista que no era: ni curas, ni monjas, ni Iglesia, ni padre, ni oración, ni Dios.
Es curioso, hay una pregunta de aquel hombre que provoca en mí una respuesta que si bien en un momento fue drama, hoy es la certeza mayor de lo que Pedro Casaldáliga llama "el alumbramiento sangrante de la esperanza", porque claro está, un hombre de trayectorias serias, jamás debe creer en una esperanza rosa... La esperanza tiene un costo y en ocasiones nos exige la vida.
Me preguntó este doctor que luego se convierte en un buen amigo: ¿Quién fue tu madre para ti?
Y yo sin darme cuenta, contesto desgarrado por dentro: "Ella fue la vida y las respuestas de ella"...

Evidentemente, de mi respuesta se infiere que el que se relacionó conmigo durante ese año de duelo, habló con un muerto existencial (que dicho sea de paso, creo que es la peor de las muertes) pero a su vez esta respuesta, me hace despegar y encontrar nuevamente el sentido de la vida, comprendiendo a fondo, que no hay nada más grande en el mundo que una madre,  y que todas las pérdidas hasta ese momento eran insignificantes en comparación con ella;  que la mejor vocación y la que nunca se debe abandonar es ser buen hijo, más allá de los conceptos y las palabras construidas...
Entendí que el mejor homenaje que le pueden hacer los hijos vivos a sus madres ausentes es heredar la condición que hasta ese momento fue la obra de ellas: reparar sueños y ser respuestas.
Mi mamá me  acunó varias veces con canciones muy hermosas que he recordado hoy, pero se me antoja una especialísima: "El reparador de sueños" de Silvio Rodríguez.

Para mi mamá fui esa "personita feliz" y ella para mí lo fue también. Recuerdo aquellas horas que me parecían eternas esperando a que mi madre llegara del trabajo para que "llegara hasta el salón principal donde está el motor que mueve la luz" o para que  "se acabara  el silencio y apareciera el trino", siempre laborando con las "herramientas de aflojar los odios y apretar amores"...

2 comentarios:

  1. Hola Edell:

    Hay palabras inmersas en vivencias que recoge su autor que, bien enlazadas en la historia contada, son nutrientes para quien las escribe y para quienes tienen la oportunidad de leerle.

    Edell, en este escrito encuentro más de una lectura para profundizar en él, y crecer junto contigo en esta anécdota tan existencial, tan vivencial y tan tuya. Es una experiencia contada desde el desgarre y desde la comprensión que implica el no tener ya al ser amado.

    Partes desde esa emoción sentida, desde esa experiencia traumática, desde ese dolor único que se siente por la pérdida del ser que más se quiere. De ese ser que te poseyó en sus entrañas, al cual lloraste por ya no tenerle.

    Es una lectura que infunde vida, camina en el dolor para llegar a un camino abierto a la esperanza, el de no quedarse en la pena, en el abandono, en el que todo murió. Es una lectura que insuflada en vena infunde vida, llegando al alma quedándose en ella al punto de rejuvenecerla.

    Es todo el texto un mensaje que merece ser leído por formar parte de “tu sagrario”, también por saber mostrar un mensaje alentador para la vida. Así debe ser el camino de todo cristiano en este mundo: Ser reparadores de sueños y como Jesús fuente de respuestas.

    Termino con una de las mejores frases leídas en la hasta una de mis mejores novelas. No he encontrado otra que la supere: ¡Qué hermosa es la vida cuando uno hace algo bueno y justo! “Los hermanos Karamázov”. Fiodor Dostoievski.

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    1. Gracias, ahora es que veo este mensaje! Es bello esto que dices!

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